Los contrarios coexisten y se definen..
Buscas en tu mirada el camino a tu interior pero te quedas perpleja ante el espejo sin reconocer a esa extraña, el miedo te paraliza, la curiosidad te impulsa, permaneces segundos que parecen años inmóvil ante esa imagen manteniendo una lucha de la que nadie jamás será testigo y que todavía no ha llegado a su fin. Entre pausas vuelves a buscarte en cada reflejo y, a veces, de soslayo tientas a la suerte, otras, con mirada esquiva finges no haber visto esos oscuros túneles que llevan a alguna parte.
Deseas secretamente adentrarte en ellos y dejarte pasear por la ingravidez de una, en una indeterminada caída que culmine con " tu cuerpo chocando contra tu alma" rompiéndose en mil pedazos y liberando la eterna batalla del sentido de la existencia, del ser o no ser. Sueñas con que esa colisión dé libertad a esos ecos que llevan toda tu vida retumbando en tu interior y de los cuales emergan utopías, pasiones desenfrenadas que inunden tu mundo de imágenes calidoscópicas , de sensaciones orgásmicas, de un inmenso y profundo placer que aunque dure un segundo logres retener eternamente en tu memoria imaginaria, en tu particular caja de pandora junto a tus demonios para recurrir a ella cuando regrese el vértigo.
La próxima vez que sientas la atracción de esa maldita adicción autodestructiva innata e inserta ¿quén sabe? en ti! , esa caja contendra el poder de devolverte a la vida aún en la insoportable levedad del ser. Podría incluso hacerte disfrutar de la belleza de tu carga... Podría hacer más lívana esta o llenar el vacío.
Pero, ¿es eso posible?, y si es posible ¿puede ser tal su poder?. Tal vez sea tan sólo un intento más de este particular y ser único de mantener la esperanza, de la necesidad de creer en algo para aferrarse a la vida.
De cualquier modo, aún siendo posible tal propósito ¿existe la posibilidad de llegar a conocerse a uno mismo de ese modo? ¿es posible conocer con tanto detalle y certeza las vanidades, defectos y virtudes de uno como para desarrollar el poder de controlar su propia vida porque tiene el control de su uso luz-oscuridad, de su ser-no ser, de todas esas contradicciones que lo componen?
¿Es posible siquiera que llegue a conocer las piezas del puzzle que lo componen?.
Quiero pensar que es posible, que al menos uno puede llegar a conocer y comprender los cimientos de su persona, sin embargo no la complejidad de su ser puesto que este es incompleto y recorre la vida buscando esa "última piezza", y tal búsqueda es el motor de toda su vida, el sentido de su existencia.
Nos movemos por la vida sin saber cual es nuestro camino motivados por la idea de que habrá un fin que desconocemos y del que no tenemos pruebas irrefutables de su existencia, fluimos en el caudal de lo absurdo, de las casualidades , y tal vez este sea infinito y no nos lleve a ninguna parte.. Por eso ahora más que nunca mi objetivo en la vida debe de ser aprender a disfrutar del trayecto, de sus ascensos y descensos.
Sé que debo hacerlo porque es posible que no haya nada más, que todo empiece y termine en ese mismo rio..
Debemos aprender a fluir con la misma naturalidad que lo hacen los rios, cambiar y adaptarnos para sobrevivir en este mundo.
Buscas en tu mirada el camino a tu interior pero te quedas perpleja ante el espejo sin reconocer a esa extraña, el miedo te paraliza, la curiosidad te impulsa, permaneces segundos que parecen años inmóvil ante esa imagen manteniendo una lucha de la que nadie jamás será testigo y que todavía no ha llegado a su fin. Entre pausas vuelves a buscarte en cada reflejo y, a veces, de soslayo tientas a la suerte, otras, con mirada esquiva finges no haber visto esos oscuros túneles que llevan a alguna parte.
Deseas secretamente adentrarte en ellos y dejarte pasear por la ingravidez de una, en una indeterminada caída que culmine con " tu cuerpo chocando contra tu alma" rompiéndose en mil pedazos y liberando la eterna batalla del sentido de la existencia, del ser o no ser. Sueñas con que esa colisión dé libertad a esos ecos que llevan toda tu vida retumbando en tu interior y de los cuales emergan utopías, pasiones desenfrenadas que inunden tu mundo de imágenes calidoscópicas , de sensaciones orgásmicas, de un inmenso y profundo placer que aunque dure un segundo logres retener eternamente en tu memoria imaginaria, en tu particular caja de pandora junto a tus demonios para recurrir a ella cuando regrese el vértigo.
La próxima vez que sientas la atracción de esa maldita adicción autodestructiva innata e inserta ¿quén sabe? en ti! , esa caja contendra el poder de devolverte a la vida aún en la insoportable levedad del ser. Podría incluso hacerte disfrutar de la belleza de tu carga... Podría hacer más lívana esta o llenar el vacío.
Pero, ¿es eso posible?, y si es posible ¿puede ser tal su poder?. Tal vez sea tan sólo un intento más de este particular y ser único de mantener la esperanza, de la necesidad de creer en algo para aferrarse a la vida.
De cualquier modo, aún siendo posible tal propósito ¿existe la posibilidad de llegar a conocerse a uno mismo de ese modo? ¿es posible conocer con tanto detalle y certeza las vanidades, defectos y virtudes de uno como para desarrollar el poder de controlar su propia vida porque tiene el control de su uso luz-oscuridad, de su ser-no ser, de todas esas contradicciones que lo componen?
¿Es posible siquiera que llegue a conocer las piezas del puzzle que lo componen?.
Quiero pensar que es posible, que al menos uno puede llegar a conocer y comprender los cimientos de su persona, sin embargo no la complejidad de su ser puesto que este es incompleto y recorre la vida buscando esa "última piezza", y tal búsqueda es el motor de toda su vida, el sentido de su existencia.
Nos movemos por la vida sin saber cual es nuestro camino motivados por la idea de que habrá un fin que desconocemos y del que no tenemos pruebas irrefutables de su existencia, fluimos en el caudal de lo absurdo, de las casualidades , y tal vez este sea infinito y no nos lleve a ninguna parte.. Por eso ahora más que nunca mi objetivo en la vida debe de ser aprender a disfrutar del trayecto, de sus ascensos y descensos.
Sé que debo hacerlo porque es posible que no haya nada más, que todo empiece y termine en ese mismo rio..
Debemos aprender a fluir con la misma naturalidad que lo hacen los rios, cambiar y adaptarnos para sobrevivir en este mundo.
4 comentarios:
Adaptarnos sin dejar de ser nosotras, sin dejar de ser tú.
EXACTAMENTE!NUNCA MEJOR DICHO IRIS!!!!!
un abrazo
Hola hermosa, soy Flynn. He hecho otro blog. Te sigo (ya te leeré mejor).
Un abrazo enorme!!!
Ahora leo mejor tu entrada. Yo creo que sí es posible llegar a conocerse a uno mismo con tanta conciencia sin tener que ser un monje tibetano :) Es posible. No sé si crees, pero Dios jamás lo puso tan difícil como nosotros, los humanos, lo hacemos. Sólo se trata de no hacer lo que no querés que te hagan otros, no engancharse en cuestiones sin arreglo y disfrutar. Eso te da paz y con la paz llega tarde o temprano el auto conocimiento del que hablás. Eso al menos creo yo, que debería ser sencillo. No hacer nada que te haga sentir mal.
Tenés razón con respecto a que puede que todo empiece y acabe en el mismo río. Yo prefiero creer que no, que hay más en otra parte, pero reconozco que es difícil a veces no preguntarse si realmente es así. Lo mejor que podemos hacer por si acaso es hacernos los días más llevaderos.
Un beso hermosa, escribí pronto!!
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